Ficción (sexual) a partir de la realidad

La realidad, o sea, los hechos

Como buen soltero ocupado pido más comida a domicilio de la que debería. Como además soy desordenado y moderno pido mucho a telepizza (suelo andar sin dinero en efectivo y en telepizza se puede pedir por internet y pagar con paypal).

Desde hace un año o así ha venido unas cuantas veces un mismo repartidor de telepizza. Está buenísimo y me pone mucho. Siempre que viene con su maravillosa sonrisa y mi pizza mira mucho la casa. A veces se fija en la tele y me pregunta cómo va el partido. Yo le sonrío mucho pero nunca le dejo propina porque me parece muy guapo y me da vergüenza. Además es el único repartidor que nunca trae boli para firmar el recibo y tengo que ir yo a buscar uno. Cuando vuelvo con el boli siempre lo pillo cotilleando la casa con la mirada, nervioso porque su sonrisa aumenta y se le hace difícil disimular. Creo que sabe que soy gay, esas cosas se notan con la mirada y, por si fuera poco, una vez que no encontraba boli me dijo que tenía un rotulador pegado con imán a la nevera. Al irse caí en la cuenta de que en la pizarrita que había junto al rotulador ponía nosequé mariconada de comer rabos que alguien, de fiesta, había escrito la noche anterior. A partir de la historia del boli hemos desarrollado una pequeña complicidad. Ahora cuando viene pregunta algo como “dime que tienes boli” y yo respondo algo como “sí, ya lo dejo aquí siempre preparado” y volvemos a sonreirnos. Estamos en el punto de que cuando viene nos preguntamos qué tal nos va y cosas así.

Para terminar, y este es un dato importante, algo sabe de mi vida sexual porque a veces tiene que traer 2 pizzas y sabe que estoy acompañado en esas clásicas noches de la tripe P: peli, pizza y polvo. Probablemente haya alcanzado a ver desfilar por mi casa a diferentes amantes, y quizá haya llegado a notar el olor a sexo.

La ficción, o sea, la fantasía

La realidad podría constituir el primer acto de nuestra historia. Se podría adornar un poco, sembrar ganchos para enlazarlos en el segundo acto. Para este segundo acto, donde se desarrolla el conflicto, tenemos varias opciones:

  • Una noche de reparto parecida a las anteriores sucede un hecho inesperado que detona la acción:
    • Huele a porro y él se descubre como un gran fumeta. Lo invito a entrar a fumarse uno. Acaba en polvo rápido porque tiene que seguir con el reparto.
    • Pregunta por el juego de play al que estoy jugando. Insisto en enseñárselo y me dice que tiene que terminar el reparto pero que luego se podría pasar por casa para echar unas partidas. Vuelve y entre lo mandos de la play la cosa acaba en polvo.
    • “Anda, no sabía que te gustara extremoduro, son la hostia” “Coño, tienes 2 guitarras, ¿tocas? Podríamos intentar hacer luego una canción”. Acaba en polvo.
    • Cuando le abro la puerta llevo puesto un pijama que no puede ocultar la erección. Sin hablar nada entra, cierra la puerta, suelta las pizzas, se pone de rodillas y me la come.
  • Una noche de juerga me lo encuentro en chueca. “Ey, tu eres el chaval de las pizzas”, “sabía que eras marica, un tío tan guapo no puede ser hetero”. Acabamos en mi casa y acaba en polvo.
  • Una noche llama a mi puerta. No va vestido con el uniforme de telepizza. Viene directamente a follar.

Para cerrar la historia con un breve tercer acto hay varios caminos:

  • Una conclusión simple y sencilla de final feliz:
    • “A partir de aquello cada vez que me apetece follar pido una pizza esperando que venga él”.
    • “Nos hicimos novios, fuimos felices y comimos… pizzas (y pollas)”.
    • “Me confesó que desde que trajo la primera pizza le había dicho a su jefa que siempre que hiciera yo un pedido le llamaran él. Era lo más bonito que me habían dicho nunca. Le di un abrazo y nos quedamos dormidos”.
  • Final trágico:
    • “Fue el mejor polvo de mi vida. Llevo 2 años pidiendo pizzas 3 veces en semana, rotando los días y las horas pero no lo he vuelto a ver”.
    • “Fue el peor polvo de mi vida. Además de follar fatal era un imbécil. A veces es mejor mantener el morbo de un polvo deseado pero no echado que desilusionarse con la triste realidad”.
  • Final revelador donde la historia da un giro sorprendente:
    • “Cuando terminamos de follar me pidió todas las propinas atrasadas”.
    • Metahistoria. “Escribí este post hace unos meses pero me pareció malo y no lo publiqué. Sin embargo la historia se ha vuelto real y ha sucedido algo de lo que aquí era ficción”.
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12 thoughts on “Ficción (sexual) a partir de la realidad

  1. pezken says:

    Me ha encantado leerte. No lo haces nada mal. Lo de escribir, digo. Bueno…y lo de fantasear tampoco 😉

  2. ManuPalmer says:

    Muy muy fan. He de reconocer que yo también me he imaginado historias así con gente que conozco y me da morbillo… Jo, ahora quiero saber como es el pizzero xD

  3. Ay, le haría una foto al pizzero… pero para eso tendría que acabar bien la cosa. Se da un aire a Liberto Rabal en esa foto xD

  4. Ailek says:

    El remate “metahistoria” ha sido la puntilla perfecta para acabar la entrada. Simplemente genial.

  5. kolchalv says:

    También estaría bonito que por las casualidades del destino diera con este blog XD

  6. ManuPalmer says:

    Hmmm… la verdad es que tiene su punto. ¿Y en qué Telepizza dices que trabaja? 😛

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