Esperando en casa a un polvo

Ya hablamos por estos lares de quedar con un desconocido para “conocer y lo que surja. Esta vez seremos mucho más prosaicos: quedar directamente para follar. Y lo haremos desde el punto de vista del que recibe (al otro en su casa, luego follando puede dar o recibir).

Para el juega de visitante es muy fácil: va donde le dicen y se entretiene andando el camino. Sin embargo el que juega de local tiene todo ese tiempo de espera eterna en casa. ¿Qué hacer? La gente más tranquila podrá quedarse leyendo, jugando a la consola o viendo la tele. Sin embargo los más nerviosos optarán por los preparativos y la logística del futuro encuentro.

Música

No, no hablamos de música para follar. Hablamos de la música prepolvo que sonará en el salón durante la charla o la birra (si es de esos polvos y no un “según entras por la puerta te meto lengua”). ¿Qué poner? ¿Algo animado? ¿Algo de fondo? ¿Jazz porno? La elección de la música puede servir para mandar mensajes que son irrelevantes para el polvo en sí pero no para el poso que se deja como persona. Es ese factor sorpresa que suma puntos estilo  “vaya, Extremoduro, así que no eres una marica más de Lady Gaga” o “oye, ¿qué grupo es este? porque mola un montón“.

Orden

¿Está la casa muy desordenada? ¿El fregadero lleno de platos sucios? ¿Condones por el suelo del polvo anterior? Algunos optarán por ordenar y recoger para no causar una mala impresión en el invitado. Sin embargo, dependiendo de su carácter, puede o no ser completamente irrelevante.

Logística del polvo

Levantarse a mitad del polvo para cruzar la casa en busca de condones puede ser un poco cortarollos así que el momento de espera puede utilizarse para preparar la logísta del polvo. Esto, en un polvo gay, viene a ser:

  • Condones
  • Lubricante
  • Juguetes sexuales
  • Elementos de limpieza posterior. Ya saben, aquello del papel higiénico, pañuelos de papel o toallitas húmedas según el pijismo.

Todo esto se ha de colocar en su lugar correspondiente. Hay gente que es muy ordenada y organiza el polvo por fases o etapas (preliminares en el salón, mamadas en el sofá del dormitorio, penetración en la cama). Por tanto cada cosa a su lugar.

Ropa

Si el anfitrión acaba de llegar de la calle y está vestido lo normal será que se deje la ropa que tiene puesta, pero ¿y sí se está todavía en pijama? ¿y si se quiere uno poner con algún look especial?. La opción pijama para muchos tiene su punto, lo mismo que el rollo deportivo del chándal. Aquí ya se irá jugando con los morbos del invitado para ir más pijo o más macarra. La opción de recibir directamente en gayumbos puede tener su morbo pero limita el bonito juego de desnudar. En cualquier caso, gayumbos limpios y de los “de follar”.

Luz

Otro preparativo importante es adecuar las estancias de la casa a la luz que cada uno quiera para no tener que andar cerrando persianas y encendiendo lamparitas de luz tenue “para follar”. Habrá algunos que hasta enciendan velas. Y morirán muchos gatitos.

Esconder cosas de valor

Y aunque pueda sonar excesivamente desconfiado hay mucha gente que cuando queda por primera vez con un desconocido guarda la cartera y móvil en algún cajón o lugar secreto. Y por supuesto no se duchan hasta que el tipo se ha largado.

Bonus

En esta última sección todas las rarezas:

  • Los anfitriones voyeurs prepararan la cámara escondida para grabar el polvo. Los invitados paranoicos revisarán la casa en busca de cámaras ocultas.
  • Los culturetas colocarán disimuladamente un libro de la editorial Acantilado sobre la mesa, como a medio leer, para que el invitado vea que es hombre de merecer.
  • Los porreros dejarán la marihuana visible por si al invitado le va el rollo y cae un porrito antes para hacer la cosa más fluida.
  • Los gaymers pondrán su juego favorito en pause por si su polvo lo reconoce y podría empezar en ese cochino polvo una relación de amor.
  • Los que hayan mentido diciendo que no fumaban para no perderse el polvo esconderán todos los ceniceros, se lavarán los dientes 3 veces y se comerán 2 chicles de menta.

Y ustedes, ¿qué hacen mientras esperan a que llegue ese amante fugaz?

Dime qué gayumbos llevas (o mejor, enséñamelos) y te diré qué tipo de marica eres

Tras casi seis meses sin publicar nada en el blog había que volver a lo grande y, por lo menos, el título de este post es el más grande de todos cuantos aquí han aparecido.

Lo primero de todo es agradecer al castellano por darnos una palabra tan fabulosa como gayumbos (sí, ya está incluida en el DRAE) que muestra en su propia raíz la gaycidad del asunto. Las mujeres llevan siglos condenadas a no tener una palabra decente para denominar a su ropa interior. Porque bragas es una palabra que siempre suena ordinaria, da igual el contexto e intentar suavizar las cosas usando el diminutivo braguitas no hace más que empeorarlas.

Bóxer suelto (Boxer short)

O sea, los de toda la vida. Bueno, de toda la vida no porque los inventó Jacob Golomb en 1925 como pantalones para los boxeadores (de ahí su nombre). Fueron muy populares en los años 30, decayeron con la llegada del slip y volvieron a popularizarse en los 50.

Boxer a cuadros escoceses

Bóxer suelto

Los boxers sueltos son populares entre los gays que quieren potenciar su lado daddy y de hombre de la casa. Evitan marcar sus atributos sexuales dejando claro que para ellos eso es secundario y precisamente eso es lo que despierta el morbo en mucha gente.

En EEUU están asociados al rollo mainstream callejero así que muchos gays usan este tipo de boxer para conseguir su look skater (aunque no se hayan montado en un monopatín en su vida).

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¿Skater real o skater marica fake?

Una encuesta revela que son los más populares entre los gays de Nuevas Generaciones.

Slips (briefs)

Aparecieron en Chicago en los años 30 (¿los usarían los mafiosos?) y muy pronto se hicieron populares tanto en EEUU como en Europa. La sujeción extra que aportaban era vendida como la mayor comodidad posible para el hombre. Su uso empezó a decaer en la década de los 90.

Slips

Slips

Los gays que en pleno siglo XXI llevan slips son:

  • Los que buscan un look retro rollo años 80/90 (hipsters, hipsters, hipster everywhere).
  • Los gays deportistas
  • Los gays que quieren lucir al máximo su cuerpo, esas piernas perfectas que tantas horas de gimnario les han costado.

Los usuarios de slips suelen ser un tanto integristas con la pertenencia a un grupo que ellos creen exclusivo a los de su condición (cualesquiera que sea). Así son comunes las frases: “es que para llevar slips hay que tener un cuerpo muy bonito”, “no a todo el mundo le quedan bien los slips”, etc…

Bóxer ajustado (Boxer briefs)

Popularizados por Calvin Klein en los 90 se convirtieron pronto en la ropa interior más usada por los jóvenes de todo el mundo occidental.

Bóxer pegado, el rey de las autofotos

Bóxer pegado, el rey de las autofotos

Su uso están tan extendido que es muy difícil aislar una tipología de gay y será necesario entrar más adelante en marcas concretas.

Bóxer ajustado corto (trunks)

Trunks

Trunks

Sí, trunks, como el hijo de Vegeta y Bulma que vino del futuro. Porque el señor Toriyama era tan friki que todos los nombres de personajes eran temáticos. Así los saiyans eran vegetales (Vegeta, Kakarotto = Carrot = zanahoria, Broli = brocoli), los demonios instrumentos musicales (Piccolo = flauta pequeña, Drum, Taumburine, …) la familia de Bulma eran todos ropa interior (Trunks, Dr. Briefs, Bulma = bloomers).

Los boxers ajustados cortos son muy usados por gays wannabes que no llegan a ser adalides de los slips.

¿Me hacen mejor paquete que culo?

¿Me hacen mejor paquete que culo?

Tanga (thong)

Queremos vivir en un mundo en el que ningún gay lleva tanga. Ni siquiera PedroJota. Si alguna vez algún amante le sorprende vistiendo esta prenda use unas tijeras para cortárselos. Y no, no hay foto.

Suspensorio (Jockstrap)

Sorprendentemente los suspensorios son más antiguos que cualquier tipo de boxer o los slips. Los inventó C. F. Bennett en Chicago (a partir de ahora conoceremos Chicago como la ciudad de la innovación en la ropa interior) para que los usaran los repartidores que pasaban largas horas montando en bicicleta (bike jockeys, de ahí su nombre). Posteriormente su uso fue derivando para la práctica de varios deportes.

Jockstrap, por delante y por detrás

Jockstrap, por delante y por detrás

Hay dos tipos de gays que llevan jockstraps. Unos son los fetichistas del rollo deportivo (los deportes, una cosa muy masculina y por tanto muy hetero según sus cabezas) y otros los megapasivos que tienen su rabo de adorno. Explicación de esto último: un jockstrap que deja su culete al aire es perfecto para que se los puedan follar sin tener que quitárselos y por tanto dejar su pene guardadito no vaya a ser que se lo toquen, con lo pasivos que son ellos.

Bikkembergs

Empezamos con las marcas. Bikkembergs es muy de musculoca de los 90, es decir, que empezó a ciclarse en los 90 y ya anda por los 40-50.

Las letras que se vean bien

Las letras que se vean bien

Además como es una marca relativamente cara es muy de marica pudiente. Bien de bailar Madonna y tomar Viagra.

aussieBum

Maricas militantes y orgullosos de serlo. Y de estar buenos. “If you doubt yourself, wear something else” reza en su packaging. O sea, que no solo son maricas buenorros sino que además tienen el cerebro suficiente para hacer un pareado.

Rollo playa, rollo Australia

Rollo playa, rollo Australia

Eminentemente jóvenes y sobradamente preparados (en el gimnasio)

Emporio Armani

Maricas clásicos a los que Calvin Klein les parece demasiado vulgar de tanta imitación que hay por ahí suelta. Son gays elegantes y educados, de esos que preparan siempre el desayuno al día siguiente.

Un mundo en blanco y nego

Un mundo en blanco y nego

D&G

Aquí venían maravillosas fotos de las campañas de publicidad de Dolce & Gabbana (incluidas esas con la selección italiana de fútbol). Sin embargo ante las declaraciones homófobas de los estos diseñadores rancios y defraudadores de impuestos preferimos omitirlas y recomendamos a todos los gays que lean esto que no compren su ropa. ¡Toma momento militante!

Abanderado

Marica españññññol con valores. No solo no se pierde ni un solo capítulo de La que se avecina sino que además reniega de Madonna y Raffaella Carra y solo admite a Mónica Naranjo como gran diva gay. Y a Alaska. A las Baccara no porque cantaban en inglés.

Abanderado

Abanderado

 

Sin gayumbos

También llamado “modo comando”. Gays frescos, en todos los sentidos.

Pelito por todos lados

Pelito por todos lados

Aclaración ante posibles ofendidos e insultados

Desde que Jodi Cruz y el-otro-que-nadie-sabe-cómo-se-llama-pero-se-lo-come-todo se sintieron muy ofendidos e insultados por el pobre autor del leóncomegamba parece que en este santo país todo el mundo se siente ofendido e insultado ante cualquier chorrada y eso les hace parecer mejores, más puros. Como este humilde blog no aspira sino a la normalidad deberían de aparecer por aquí hordas de gays ofendidos con las opiniones expresadas. En vez de pedir perdón dejaremos que se ofendan y que si quieren que contrataquen: en mi cajón de los gayumbos hay boxers sueltos, ajustados y ajustados cortos. Las marcas son: Brave Sould, H&M, Paul Smith, Ben Sherman, Original Penguin, Nudie Jeans, Cortefiel, Puma, Umbro, ASOS, Adidas y unos D&G que acabo de tirar. Solo he ido una vez en modo comando pero he prometido junto a tres ilustres tuiteros repetirlo e ir narrando en vivo la experiencia.

 

Y ya saben, cuenten sus experiencias, comenten sus marcas y estilos favoritos en los comentarios y si quieren pongan fotos de sus gayumbos 🙂

Discreción, colegueo y buen rollo

Discreción, colegueo y buen rollo son expresiones que se utilizan en las redes sociales de ligoteo marica de manera casi exclusiva. Jamás se escuchará en una discoteca preguntar a alguien “¿eres discreto?” o “vente a mi casa de colegueo”. Son fórmulas mágicas con significados preestablecidos. ¿Pero qué quieren decir realmente? Del 0 al 100, ¿cómo de absurdas son?

Discreción

Se utiliza en varias expresiones. Están los que aseguran que “son discretos”, que viene a significar que “no tienen pluma” o más bien a creer que no tienen pluma, porque en la realidad el 90% de sus amigos ya saben que come pollas en la intimidad. Suele ir asociada con la plumofobia generada normalmente por una aversión a la propia pluma que se niegan a reconocer.

Luego están los que “buscan discreción”. ¿Qué es “buscar discreción”? ¿no saludarlo por la calle cuando vaya con sus amigos? ¿pero no era  tan hetero que no se le notaba nada su “problemilla”? ¿O es más rollo de no contárselo a nadie? Se imaginarán, claro, que después de darles rabo su amante va a ir dejando cartas por los buzones de los vecinos diciendo que el del 2ºB es marica…

Pero el colmo de la absurdez es la frase “doy y pido discreción” o su versión fuerte “doy  y exijo discreción”. ¿Cómo se da la discreción? ¿Es como un hechizo del Final Fantasy que se puede entregar a una persona? Independientemente de la estupidez de la frase, está tan vista que ya cansa así que desde aquí proponemos a todos esos discretos una serie de fórmulas alternativas:

  • “Follemos con discreción”
  •  “Nos podremos comer las pollas en mi casa pero no en la calle”
  • “No me saludes luego en la sauna”
  • “Estoy tan atormentado con mi condición sexual que solo puedo follar con gente igual de miserable que yo”

 

Colegueo y buen rollo

Para entender por dónde pueden ir los tiros con el “colegueo” es necesario buscar la etimología de este cultismo (por muy choni y de la calle que suene, lo es). Colega viene del latín collēga (misma raíz que collegĭum) y significa “Compañero en un colegio, iglesia, corporación o ejercicio.” Pues eso, puro morbo de colegiales, curas y monaguillos y militronchos. Pura fantasía de “somos amigos, dos hombres juntos, NO SOMOS MARICAS pero las circustancias nos empujan a follar”.

El tema del “buen rollo” (otra expresión muy noventera) es casi decorativo porque… ¿alguien folla de “mal rollo”? ¿O quizá significa que en vez de ser un “aquí te pillo aquí te follo” se busca un poquito de charla previa quizá regada con unas cervecitas? En ese caso completamente a favor de las birras previas.

Hetero curioso

Esta expresión se lleva el premio de la absurdez. Porque un tío que se lía con tíos no es hetero. Nunca, bajo ninguna circustancia. Y lo de curioso… joder, uno puede tener curiosidad por algo antes de haberlo hecho… pero cabrón, llevas 2 años en Grindr diciendo que eres “curioso” ¿no habrás saciado ya tu curiosidad inicial y lo que pasa es que te gusta más una polla que la mierda a las moscas? De nuevo caraduras que intentan explotar el morbo de “no somos maricas sino hombres solos obligados por las circustancias”.

Encuadrado en este morbo está también otra palabra muy noventera: “piva”, vista en expresiones como “hetero con piva”, “tengo piva”, “mazo discreción porque tengo piva”, etc… Pura falsedad y engaño nacidas de la falta de aceptación.

Fraggles, casualidades, canciones y tóxicos

Desde que hace poco me compré un par de peluches de los Fraggles quería escribir este post. Bueno, este post en concreto no, un post hablando sobre mi teoría de las personalidades y los Fraggles. Y aunque el post va a empezar por explicar esa teoría me temo que va a terminar por derroteros muy distintos.

Comenzamos con la teoría. “Todos los grupos sociales están compuestos por personas que se comportan y encajan con las personalidades de los 5 Fraggles”. Incluso su aspecto físico coincide con el de los Fraggles. Estos son:

  • Gobo: el líder, pragmático y aventurero.
  • Musi: la espiritual del grupo. Artística, sensible, tranquila. Vamos, una mezcla de hippie con Amelie.
  • Rosi: la exuberante, la deportista. La que supera reto tras reto y está llena de vitalidad.
  • Dudo: el nervioso, el eterno indeciso que siempre va a remolque hasta que es necesario ponerse al frente.
  • Bombo: el que tiene tendencias depresivas y a pasar olímpicamente de todo.

Y hasta aquí mi teoría perfecta.

Hasta que hoy por fin he comprendido que la teoría no está completa. Faltan las personas tóxicas. Las personas tóxicas son aquellas que bajo su halo de maravilla ocultan una personalidad venenosa para quienes les rodean.

La segunda parte del post es la historia del descubrimiento de la existencia de las personas tóxicas. Porque recordemos que las personas tóxicas están envueltas en maravilla que les oculta y que hace que no nos demos cuenta de que son tóxicas. El descubrimiento ha sido una epifanía casi mágica mientras, por casualidad, hablaba con alguien que había sido envenenado por la misma persona que yo. Y así, juntos, contándonos nuestras experiencias como si fuéramos una reunión de maltratadas anónimas, gracias a la lejanía que da verlo en los demás, empecé a verlo claro.  Existen las personas tóxicas. Y no hay un Fraggle para ellas. La teoría está incompleta.

Al leer lo escrito por fin después de tres meses de dolor es cuando todo se revela claro. Según lo escribía para contárselo al otro muchacho sufridor se me aparecía el personaje… ¡mucho más jugoso que el mismísimo Mr. Ripley! ¡Alguna parte buena tendría que tener toda esta historia! El protagonista de mi nueva novela, de, quizás, una serie de éxito.

Ahora es cuando la historia se convierte en metahistoria. ¿Tuve de verdad el miedo de que de repente la historia se la estuviera contando a él mismo a través de un personaje que él había creado? ¿Fue real y todo terminó con él riéndose a carcajadas? ¿es esta mi primera novela protagonizada por él?

Interludio musical. Suena The Mariner’s Revenge Song de los Decemberists. Curiosamente es la canción que inauguró mi lista en spotify de canciones sobre venganzas. ¿Será esta una historia de venganza?

¿O más bien una historia de catarsis? Que tras tres meses ya está bien. Se supone que estas cosas a estas edades ya no pasan. Aunque como le contaría a Sabina en una bar, y eĺ me entendería, “joder, si es que con esa sonrisa…”.

Lo único que se sabe más de esta historia, de momento, es que desde este preciso instante las pajas vuelven a saber a gloria. Y eso solo es motivo para darle al botón de Publish.

 

Excusas para follar

El título original de este artículo era “Excusas para que el chico con el que estoy y me gusta pero aún no nos hemos liado suba a mi casa (o suba yo a la suya) a ver si así acabamos follando“. Con este título está más claro, ¿verdad? Pues entremos directamente en materia.

El último trago

La excusa más vieja de la humanidad. Una vez cerrados los bares o agotado el presupuesto es la única manera de seguir bebiendo. Pero… ¿quién quiere seguir bebiendo? ¿no habíamos dicho que esto era para follar? Si uno ya va bastante chuzo tomarse otra copa antes de follar no es lo más indicado: gatillazos, imposibilidad de correrse, mareos con los meneos… etc… Por tanto, aunque la efectividad de esta táctica no es mala del todo, la resolución puede no ser perfecta y no es la más recomendable.

La película

Otro clásico. Se puede utilizar la versión recurrente de proponer una película relacionada con algo de lo que se haya hablado durante la noche para que parezca que la intención real es ver la película.

Una versión más osada es la que utilizaba una amiga de decir: “si quieres te vienes a mi casa a ver una película y si no te gusta te vistes y te vas“. Puro arte. Además la muchacha era la primera frase que aprendía en cada idioma. Ya saben, cuestión de prioridades.

Un punto intermedio pero muy efectivo por la inmediatez sería interrumpir una conversación cinéfila algo como “¿Pero cómo que no has visto El apartamento? ¡Si es una de las mejores películas de la historia! Debería retirarte la palabra… o mejor, te vienes ahora mismo a mi casa y la vemos porque tú así no puedes seguir“. Además uno no puede quedar mal si a mitad de la película empieza a meter mano y deja de prestar atención “porque yo ya la he visto”.

Necesidades básicas

Un hombre borracho a las seis de la mañana tiene tres necesidades básicas: comer, mear y follar. Las dos primeras pueden servir para conseguir la tercera. Lo de mear solo funciona si uno va de visitante y la casa del otro está relativamente cerca: “ay, déjame subir a tu casa que me estoy meando“. Hay que llevar preparadas las respuestas a “¿y por qué no has meado en la discoteca?” (había mucha cola) y “¿no puedes mear en una esquina como todo el mundo?” (es que soy de meada tímida, yo soy una señorita, etc…)

Lo de la comida (de alimento, lo otro viene después) es más fácil. Solo hay que presumir un poco de las dotes culinarias (“te voy a hacer un sandwich de queso de cabra con cebolla caramelizada que vas a flipar“) o simplemente de nevera (“tengo unos canelones que podemos calentar en un momento“). Y como después de comer toda la sangre se baja al estómago todo es mucho más fácil luego.

El olvido

Para esto es necesario pasar por casa del objetivo antes y dejar olvidado premeditadamente algo. Al terminar la noche de fiesta “¡oh cielos!, me he dejado nosequé en tu casa y tengo que volver“. A mí esto me lo hacía siempre un follamigo que tuve: pasaba por mi casa a recogerme, subía con la excusa de mear y se dejaba “olvidado” el ipod. Yo a la tercera ya me di cuenta de qué iba, pero claro, tampoco me iba a quejar.

Colecciones frikis

Si a lo largo de la noche se ha estado hablando de alguna afición friki compartida (y recordad que estás tácticas se usan cuando aún no ha habido temita, así que al menos se supone que ha habido mucha conversación) una excusa que levanta menos sospechas es invitarlo a casa a enseñar la colección friki relevante. Ejemplos: mis figuritas de warhammer, mi colección de comics, mis CDs de Concha Piquer, mi nuevo Mac, mi maletín de pinta uñas, etc…

Chapuzas

Esta es buena por inusual y descolocante. “Oye tío, a ti se te ve con pinta de mañoso. Te cuento. Se me ha fundido la luz del baño y estaba con los cables pelados. Tengo que cambiarla pero no sé si el interruptor está encendido o apagado, así que necesito cortar toda la luz de la casa para cambiarla si no quiero correr el riesgo de electrocutarme. ¿Tú crees que podrías sostener una linterna mientras yo me subo a la escalera?” Sexo a la luz de una linterna, suena hasta morboso. Yo llevo años dejándome una lámpara rota en casa a ver si alguna vez encuentro a un chico con pinta de mañoso.

Música maestro

¿Quién puede negarse a que le canten su canción preferida a la guitarra o el piano? Benditos instrumentos grandes que no pueden sacarse a la calle y hay que subir a casa para tocarlos. Otra opción es apelar al orgullo de concursante frustrado de Operación Triunfo que todo mariquita lleva dentro para retarle al singstar. Y si se tiene la suficiente cara dura se pueden apostar mamadas y similares.

Volver, volver…

Cierran los pubs. Hora de ir a la discoteca con el chico que te gusta. ¿Pero para qué gastarse la entrada de la discoteca si ya con quién follar? Pues es que me he quedado sin pasta y me he dejado la tarjeta en casa. Me acompañas, cojo la tarjeta, nos ponemos otra copa y ya vamos a la discoteca. Lo que no se dice es que durante de la copa se va a hacer todo lo posible por ahorrar el dinero y 3 horas de música probablemente mala. Los más fiesteros u orgullosos echan el polvo y se van a la discoteca, con ese chico o con otro.

Heteros, bisexuales y gays: la verdadera escala

Lo de ser gay o hetero es como lo de ser de izquierdas o de derechas: los hay que lo son más que otros. Igual que en política utilizan una escala del 0 al 10 para definir la ideología política de las personas, presentamos la genuína escala de gaycidad pastosa:

escala

0: hetero al que ni se le pasa por la cabeza comerse una polla o que se la coma un tío

1: hetero al que se le pasa por la cabeza comer pollas o que se la coma un tío pero no lo hace porque él es muy hetero

2: hetero que ha comido un par de pollas y siempre usa el alcohol como excusa. Se la comen a él pero sin mariconadas.

3: “hetero curioso” que tiene novia pero le pone lo cuernos con tíos. Normalmente le gusta que le follen

4: bisexual que se lía más con tías que con tíos por quedar bien

5: bisexual puro que va al 50%

6: bisexual de palo que se lía con mas tíos que tías para quedar bien

7: marica que se lía con sus amigas cuando no puede liarse con ningún tío

8: marica que en su juventud se lió con un par de tías por inercia. Iba muy borracho y no se le puso dura.

9: marica que dice que él si se follaría a Britney Spears pero es puro postureo

10: marica que chilla cuando ve un coño

 

Los insultos en el sexo

Los insultos en el sexo son un tema curioso. Hay personas a las que les pone insultar y otras a las que les pone ser insultadas. Esto, en general, suele ir asociado a los roles de dominantes y de sumisos respectivamente. Sin embargo no a todos los dominantes les guste insultar ni a todos los sumisos ser insultados.

Cuando se junta alguien al que le gusta insultar con alguien al que le gusta ser insultado todo funciona maravillosamente: aquello se convierte en una orgía de insultos y todos felices. ¿Pero y si a uno de los dos no le va ese rollo? Dependiendo del grado de sacrificio de cada uno algunos aceptarán insultar con desgana para hacer a su pareja feliz igual que otros aceptarán resignados los insultos.

¿Cómo se empieza? ¿Cómo saber que a alguien le gusta o no insultar o ser insultado? Nadie lleva en la frente un cartel que diga “me gusta que me llamen zorra” ni “si te llamo puta me pongo más”. Pues como casi todo lo que se tiene que descubrir en el sexo: por tanteo y esperando reacciones. Uno podría pensar que como el insulto es un acto de comunicación unidireccional donde el emisor es el insultador y el receptor el insultado toda la responsabilidad está en el lado del insultador y debe ser él el que inicie el tanteo con insultos lights y esperar la reacción del insultado. Pero los insultados también tienen sus armas: pueden lanzar señales más o menos indirectas como el famoso “¿quieres que sea tu putita?” o directamente pedir el insulto: “llámame zorra“.

En general los insultos preferidos en estos menesteres son aquellos que denigran a la persona en el propio plano sexual. Los genéricos “hijoputa“, “cabrón“, “gilipollas” tienen poco gancho y son preferidas cosas como “zorra“, “puta“, “guarra“, “nenaza“. Para aquellos integristas de género a los que les gusta que le insulten pero solo en masculino (porque ellos son muy machos) las opciones quedan más limitadas. “Zorro“, “puto” y “guarro” tienen muy poco gancho y algunas de las alternativas son “niñato“, “mariconazo“, o “comepollas” (que es neutro y vale para todo).

Una vez rota la regla de no hablar durante el sexo los insultos pueden pasar de simples palabras a frases más elaboradas que andan entre el insulto y demostración de la sumisión. Así, por ejemplo, tenemos:

  • Preguntas retóricas: “¿Te gusta que te reviente el culito, eh niñato de mierda?“, “¿quieres más, zorra?
  • Órdenes innecesarias: “Traga, puta
  • Preguntas logísticas: “¿Quieres que llene tu boquita de guarra con mi lefa caliente?
  • Alusiones a los cuernos: “Esto no te lo hace tu novio, ¿verdad?
  • Piropos: “Me encanta ese culo de puta que tienes“, “sigue, eres el mejor comepollas que he visto en mi vida
  • Afirmaciones posesivas: “eres muy puta pero este culo es mío

No duden en dejar en los comentarios sus insultos preferidos o más odiados así como sus experiencias divertidas y curiosas.

Maricas, profesiones y sexo

Una de las preguntas clásicas entre maricas que se quieren conocer o tocar es la de “¿A qué te dedicas?”. Con la respuesta a esta pregunta cada uno tratará de armar en su cabeza una imagen sobre esa persona basada en tópicos propios sobre profesiones y maricas.

Aquí van mis tópicos personales.

  • Bailarines: el culo duro como un hueso de melocotón está asegurado pero en contra de la creencia popular de que un cuerpo estupendo y una flexibilidad sin igual proporcionarán noches de sexo maravillosas los bailarines suelen tener un punto narcisista y tienden al inmovilismo en la cama. Lo que viene siendo un pasivo-mueble.
  • Peluqueros: tienen el terrible hándicap de que no se les puede tocar el pelo mientras se ve una película con helado y manta. Nadie los puede despeinar. Y esto en la cama también se nota, adiós a acariciarles la cabecita mientras te la comen o a agarrar. El sumun de esta locura capilar me sucedió una noche que me lié con un muchacho mono en una discoteca. Trataba de convencerlo para venir a mi casa (al fin y al cabo ya tenemos una edad para quedarnos en besitos en la discoteca) pero él tenía que trabajar a las 12. Le dije que no había problema, que se quedara a dormir un rato en mi casa y fuera directamente al curro. Me dijo: “tendrás plancha del pelo en casa, ¿no?”. Le dije que había cambiado de idea y que estaba muy cansado y que mejor lo dejábamos. Era peluquero.
  • Cantantes: realmente hay que disntinguir entre los cantantes de verdad (cantantes de orquestas de pueblo, cantautores de bares de la capital, eurovisivos, etc…) y wannabes de triunfitos. Los primeros suelen ser unas guarras (con todo lo positivo que esto lleva a veces) y los segundos son wannabes de guarras.
  • Camareros: Un amigo dice que son los amantes perfectos: trabajan los fines de semana y te dejan tiempo para salir a tu bola con tus amigos y están libres entre semana para hacerte compañía en las tardes y noches aburridas.
  • Estudiantes de comunicación audiovisual: Este grupo es tan inmenso que forman un subuniverso a parte en el que se repiten infinitud de subdivisiones.
  • Actores: prepárate para estar todos los días de fiesta con ellos. Te pondrán los cuernos sin que sospeches nada. No siempre buscan algo a cambio de comértela y están muy falticos de cariño.
  • Opositores: son amantes-novios de domingo. Se pasan toda la semana estudiando sin parar y el sábado por la noche desfasan. Polvazos intensos siempre.
  • Médicos: los que más fuman, los que más beben y los que más se drogan. Vicio, vicio.
  • Voluntarios de ONGs: muy voluntarios para algunas cosas pero anda que no cuesta que hagan otras… ¡qué chicos más difíciles!
  • DJs: en la cama se creen igual de guays que en su discoteca.
  • Políticos: gente muy dual. O la comen muy bien pero follan muy mal o viceversa.
  • Cajeros del Día, Mercadona y similares: son un amor. Siempre con la sonrisa. Mimosetes con ataques de orgullo. Exigentes en la cama pero entregados.
  • Diseñadores: sus polvos son otra expresión de su arte. Cómo se lo curran y esfuerzan sin esperar nada a cambio.
  • Policías: pasivos y siempre quieren más. Y que les zurren.

 

Listas de conquistas

Desde que el hombre es hombre el hecho de “conquistar” a otra persona siempre se ha considerado un triunfo personal. No solo por el placer inmediato que proporciona el follar (o yuntar, usando un lenguaje más bíblico) sino por el prestigio social que eso conlleva. La sabiduría popular lo recoge en aquel dicho de “lo mejor de tirarte a un famoso es contarlo, porque tirartelo lo haces una vez pero contarlo lo haces mil”.

Muchos, para alimentar su ego, tienen que dejar constancia de la lista de sus conquistas. Este listado se conoce con diversos nombres: follodiario, lista de amantes, la lista de XXX (donde XXX es el nombre del picha brava), cuaderno rosa, putilista, etc… La forma de esta lista también es variada: una simple hoja escondida en un libro, un cuaderno de Doraemon de los tiempos de la primera mamada, una moleskine para las más modernas, una hoja Excel protegida con contraseña para los más geeks, etc…

Los campos más habituales de estas listas suelen ser:

  • Nombre (a veces sustituido por “X” cuando ni el nombre se sabe)
  • Fecha
  • Edad (se supone que la del muchacho, porque la propia mirando la fecha y con una simple cuenta debería salir)
  • Rol (este es un campo complementario, ya que se puede poner el rol de la conquista o el propio en dicho encuentro)
  • Estudios/Profesión
  • ¿Dónde lo conociste? (en los baños del Long Play, en clase, en un cuarto oscuro, por el Bender, etc…)
  • ¿Dónde follasteis? (en su casa, en su trastero, en un seat panda rojo, etc…)
  • Valoración (aquí los más artistas dibujan caritas, estrellitas y similares y los más de ciencias ponen puntuación numérica. Con decimales)
  • Repeticiones (algunos marcan con palitos las veces que han ido repitiendo)

Además de satisfacer la vanidad, estas listas tienen una utilidad enorme cuando la memoria empieza a fallar (bien por la edad o bien por la cantidad) para recordar momentos o responder a preguntas como “¿Cuándo me tiré yo a aquel muchacho de la polla gigante?”, “¿Dónde conocí yo a aquella mala pasiva?”, “¿A cuántos peluqueros me he tirado?”. También sirven para constatar hechos como: “Anda, hasta el 2003 yo era pasivo”, “Claramente mi mejor nicho de mercado son los arquitectos”, “En la temporada 2007/2008 me dio por los maduritos”.

En estos tiempos en los que la gente se olvida de escribir con bolígrafo las listas de conquistas corren el riesgo de desaparecer a manos de aplicaciones para el móvil que además de llevar la cuenta dibujen bonitas gráficas. Si aún no existen algún desalmado se encargará de programarlas.

Como despedida, la lista de conquistas más maravillosa que se ha escrito jamás, la de Don Giovanni, escrita por el abate da Ponte y con música del genial Mozart: el aria del catálogo:

Señora mía, éste es el catálogo
de las bellas que amó mi señor;
es un catálogo hecho por mí.
Observad, leed conmigo.
En Italia, seiscientas cuarenta,
en Alemania, doscientas treinta y una,
cien en Francia,
en Turquía noventa y una.
¡Pero en España ya van mil tres!
Hay entre ellas campesinas,
camareras, burguesas,
hay condesas, baronesas,
marquesas, princesas,
hay mujeres de todos los rangos,
de todos los tipos, de todas las edades.
De la rubia suele alabar
la gentileza;
de la morena, la constancia;
de la canosa, la dulzura.
En invierno prefiere la llenita;
en verano, la delgadita.
La alta es majestuosa;
la pequeña es siempre encantadora.
A las viejas las conquista
por el placer de ponerlas en la lista.
Su pasión predominante
es la joven principiante.
Le da igual que sea rica,
que sea fea, que sea hermosa;
con tal de que lleve faldas,
¡vos ya sabéis lo que hace!

Quedar con un desconocido para “conocer y lo que surja”

En el mundo marica suele ser muy habitual quedar con desconocidos a través de redes sociales, chats y aplicaciones de puterío para “conocer y lo que surja”. Esto de quedar con desconocidos con la misma orientación sexual solo puede tener tres fines:

  • Echar un polvo: Probablemente la más común de las situaciones. Ya explicamos en otra ocasión que ese “conocer y lo que surja” viene a significar en la mayoría de los casos “si me gustas follamos y si no ni como amigo ni con un palo”.
  • Ampliar el círculo de amistades maricas: Hay gente que con los maricas que conoce en su vida social real no tiene bastante, bien porque se mueva en mundos excesivamente heteros, bien porque su target sea diferente (abogados a los que les gustan bakalas, peluqueras que suspiran por camioneros, etc…) bien porque le falten amigas de las de “te voy a presentar a fulanito que es muy buen partido”.
  • Evaluar candidato a posible novio: Finalmente están los que eso de sacar al novio de su grupo de amistades no va con ellos y necesitan conocer a alguien de cero con el propósito de ennoviarse. Y además no les funciona eso de ligar en discotecas u opinan que en esos antros solo hay mala gente.

Independientemente del objetivo de quedar con un desconocido lo fascinante es el hecho en sí de hacerlo. ¿Cómo comportarse ante alguien al que solo conoces de unas pocas palabras a través de un teclado y que a) te quieres follar, b) te quieres hacer su amigo, c) quieres que se enamore de ti?

 

Reconocer a la otra persona

Porque más allá del primer caso (quedar para echar un polvo) eso de tener la primera cita en la casa propia o de la otra persona se ve como feo. Incluso muchos de los que quedan para “lo que surja” prefieren quedar en un sitio público por dos motivos:

  • Tener escapatoria fácil y rápida en caso de que no le guste el tipo
  • Miedo a que sea un loco que le vaya a secuestrar, robar o algo peor. Como si los locos, asesinos y ladrones no supiera disimular… en fin.

En cualquier caso, al quedar en un sitio público el tema de reconocer a la otra persona siempre es divertido. ¡Cuántos muchachos se ven por el edificio de Telefónica o la plaza de Callao (dos de los lugares favoritos de los maricas madrileños para quedar con desconocidos) mirando ansiosamente a su alrededor y al móvil a ver si ese que se acerca es su príncipe azul!. Aquí las viejas consignas de la época premóvil siguen siendo válidas: “llevo unos pitillos rojos”, “medias negras, bufanda a cuadros“, o “voy con una bolsa del Primark”. Los equívocos están a la orden del día y más de uno se pone a hablar a un verdadero desconocido que está esperando a la novia o a su tía de Cuenca.

La presentación

Los hay que dan directamente dos besos y los hay que dan la mano, muy heteros ellos. A veces algunos confiesan su verdadero nombre, otros esperan al cuarto polvo y otros lo callan para siempre. En el momento de la presentación se resuelven muchas dudas:

  • “Vaya, las fotos que me pasó deben de ser de hace tres años”
  • “Uy, si es un caniiiiijo”
  • “Me encanta su voz”
  • “Joder, por la cam no se le notaba la pluma”
  • “¡Es mucho más guapo en persona!”

¿Dónde ir?

Tras la presentación toca elegir dónde ir. Aquí ya se ponen de manifiesto algunos detalles del carácter. Para empezar se ve quién lleva la iniciativa y quién se deja llevar (el drama es cuando se juntan dos indecisos a los que les da todo igual). Luego, el lugar elegido revela mucho. Por ejemplo:

  • Merendar en el VIPS: poco criterio, poco mundo y muy susceptible al márketing. Seguro que le gusta lady Gagá.
  • Tomar un café en un Starbucks: moderna de mierda a la que no le gusta el café.
  • Al cine: mejor nos estamos callados.
  • Cafetería cuca: un romántico.
  • Bar de cañas de toda la vida: un canalla.
  • A la fnac a mirar libros: ¡cultureeeeeeta!
  • A tiendas de comics, videojuegos… : ¡friiiiiiiiiiki!
  • De cena a algún restaurante de moda: pudiente y muy “in”.

El desarrollo

Si esto fuera una obra de teatro o un guión de cine estaríamos en el segundo acto, ese en el que nuestros personajes, una vez pasadas las preguntas de a qué te dedicas, se van conociendo y acercándose al éxito o al fracaso. Toca hablar de los gustos, de las inquietudes, de los deseos y cada tema planteado, cada respuesta dada van inclinando la balanza a un lado o a otro. Si la cosa dura es buena señal. El alcohol suele ayudar a confraternizar. Los que tienen más experiencia van leyendo el progreso de la situación y pueden aventurar el final. Los más tramposos saben modelar la personalidad que exponen para así encantar a su compañero de juego.

Final

Si la cosa ha ido bien el final será feliz. En caso de ir buscando un polvo esto se traducirá en subir a la casa del que viva solo (que cuidadosamente se ha asegurado quedar cerca de donde vive). En los otros casos en un intercambio de teléfonos (si no se tuvieran de antes), esta vez sí un beso y un “oye, tenemos que volver a quedar”. El fracaso y el final triste están marcados por un “hablamos”.

Crisis hasta para follar

Cuando todo está muy mal y la cosa solo puede ir a peor la gente tiende a aceptarlo con resignación aferrándose a esas cosas que uno cree que no le pueden quitar. Una de esas cosas es el sexo, lo que viene siendo follar: por mucho que te quedes sin trabajo, por mucho que te retiren la beca o te quiten el paro puedes seguir follando. O no. Porque la cosa para algunos se ha puesto realmente difícil. La subida de los precios del transporte o el IVA de los condones hacen que, por ejemplo, en Madrid el precio mínimo de un polvo ronde los 3-4 euros si incluye desplazamiento. Y ojo, no hablamos de chaperos sino de polvos amistosos y amorosos. Eso sin tener en cuenta esas parejas que consideran que eso de follar por follar está feo y necesitan un cine (con IVA al 21%) o una cenita como excusa.

Otro factor que agrava esta situación es dónde follar. Con la crisis la emancipación de los jóvenes (y no tan jóvenes) se ha puesto prohibitiva, y el primer recurso para aquellos que vivían con sus padres, el coche, también. A esto le sumamos uno de los dos progenitores en paro quedándose como eterno guardián de la casa y llegamos al nuevo drama postjuvenil: no tener sitio.

Un pequeño inciso en nuestro análisis para revisar esta expresión tan marica de “tener sitio“. Es marica porque cuando los heteros se plantean aquello de follar ya saben perfectamente si la otra persona tiene sitio o no porque han compartido un mínimo de tres citas y se han contado la vida y milagros y hasta la boda de su hermana. Jamás se escuchará a un hetero decir eso tan romántico de “¿tienes sitio?” a no ser que buscando una polla que comer.

Dicen que el hambre agudiza el ingenio y quizá por eso los maricas afectados por este drama de no tener sitio donde consumar su amor eterno o pasajero han ido encontrando lugares alternativos. Algunos de los más destacados nuevos nidos de amor son:

  • El trastero: un clásico entre los de familias acomodadas que disponen de este cuarto desastre en el garaje en la finca familiar. Esos mismos que antaño follaban llenando la casa de velitas son los que ahora acondicionan trasteros con pequeños reproductores de música y luces indirectas.
  • La azotea: solo recomendable para aquellos que la tengan más grande que la media… la altura de la azotea, claro. Tiene el inconveniente de que solo se puede utilizar en verano pero la ventaja del punto exótico de ser al aire libre. El postpolvo tumbados sobre el incómodo suelo mirando las estrellas es lo más parecido a follar en la playa que se puede hacer en una ciudad.
  • Las saunas: por un módico precio se puede acceder a estos lugares de vicio poco camuflados. Aunque la mayoría de la clientela vaya a ver qué pilla uno puede ir perfectamente con la cosa ya pillada. Además uno vuelve duchadito a casa, son todo ventajas.
  • Probadores de grandes tiendas de ropa: con el punto añadido del riesgo a ser descubiertos es el recurso favorito de los que unos años antes iban a estas mismas tiendas a robar. Siempre quedará la duda de “¿había cámaras?”, “pues que disfruten”.
  • Baños públicos: pero ojo, que aquí pasa como con las saunas que va gente “soltera” a estos sitios a ver que pilla. Por eso los que van ya con pareja suelen evitar los más “públicos” (fnac, corte inglés, intercambiadores y estaciones) y buscarse algunos más privados en los que la gente no esté al sopesquete.
  • Casas de amigos: porque al fin y al cabo ¿qué mejor lugar que una casa con su cama y su cocina? Lo divertido de esta opción es que ya no es necesario tener un amigo altruista o muy amigo que ceda su casa para que sus amistades consumen su amor con amantes pasajeros o novios afectados por el drama de la crisis. La novedad en estos tiempos es que la cosa se ha mercantilizado. Gente que consiguió emanciparse hace un tiempo y ahora tiene dificultades para pagar el leonino alquiler se alía con amigos que están dispuestos a contribuir a ese alquiler con una cantidad fija al mes a cambio de unas horas en ese piso convertido en santuario del amor.

 

El drama de los gustos ortogonales

El drama de los gustos ortogonales es uno de los dramas afectivo-sexuales más frecuentes en el mundo marica. ¿En qué consiste? En tener gustos afectivos diametralmente opuestos a los gustos sexuales. Con un par de ejemplos seguro que lo entienden muy bien.

P es un amigo guapo a rabiar de 20 añitos. Además de ser guapo y estar bastante bueno es divertido, inteligente y buen tío. Sin embargo P folla poquísimo y nunca ha tenido pareja. ¿Por qué? Pues porque a P le gusta tratar con gente inteligente, buenas personas, cultas y algo comprometidos en la lucha socialista. Pero sexualmente es otro tema. A P lo que le pone es un tío cabrón, con pinta de malote y un tanto bruto. ¿Resultado? Que los tíos que son sus amigos nunca le van a poner sexualmente, y los tíos con los que follaría no cumplen los requisitos mínimos para tener una amistad y una confianza que le permitan follar a gusto.

A M le ponen los niñatos. Aunque él ya anda casi por la treintena nunca ha tenido problemas para conquistarlos: su labia, su encanto y sus ojazos conquistan a cualquiera. El problema viene después: es incapaz de manetner una relación mínimamente estable con ellos. M, con cierto punto de inmadurez, necesita rodearse de personas maduras con las cosas claras que aporten estabilidad a su vida.

La solución a este drama es complicada porque los gustos son difíciles de cambiar. Suele, por tanto, implicar una renuncia a la satisfacción plena de los gustos afectivos o de los sexuales. Así M ha decidido que, aunque le sigan poniendo los niñatos más que nada en el mundo, tiene que cambiar su target y juntarse solo con gente de su edad o mayores a ver si así consigue tener una pareja estable.

No me extiendo más en el tema que parece que P quiere venir a casa a no sé qué.

Clasificando follamigos: la liga fantástica

Tener varios follamigos es, en general, algo bueno. El único problema puede surgir a la hora de repartir el tiempo limitado del que uno dispone entre todos ellos. ¿Qué pasa si dos quieren quedar el mismo día? ¿Con quién pasar la típica tarde de domingo de peli y polvo?. Para intentar poner un poco de orden y establecer prioridades proponemos la liga fantástica de los follamigos.

La idea de la liga fantástica la introdujo el diario Marca hace un montón de años (¡se hacía por correo postal!) probablemente copiada de otros países. A principio de la temporada cada participante elegía una serie de jugadores para su equipo partiendo de un presupuesto limitado. En función del rendimiento de cada jugador en la jornada se le asignaban una serie de puntos y al final de la temporada el equipo con más puntos ganaba un premio.

Para la liga fantástica de los follamigos eliminamos la parte de los fichajes (más de uno estaría ya fichando a Alberto Gazón, picaruelos). No nos interesa el concepto de “equipo” sino la puntuación individual de cada uno de los miembros para hacer una clasificación. Así, los del primer tercio de la tabla serán de “champions league”, es decir, los follamigos que tendrán prioridad absoluta. Después los la zona media serán los de “primera división” y los últimos los de “segunda división”. Al comienzo de la temporada todos empiezan con cero puntos y cada semana “reiniciamos” el marcador con el 70% de los puntos acumulados (esta regla tiene como finalidad facilitar la rotación, ya que si un follamigo se hunde al final de la tabla tendrá pocas posibilidades de ser “catado” y de ganar nuevos puntos”). Las reglas para asignar puntos son:

  • Que te proponga echar un polvo: +2 por iniciativa.
  • Que le propongas echar un polvo y te diga que no puede: -2 por negativa
  • Que no responda una llamada tuya o un mensaje/whatsapp: -5 por indiferencia.
  • Que te invite a comer/cenar: +2 por cubrir otras necesidades básicas
    • -1 si es un VIPS o cadena de comida rápida por cutrez
    • +1 si te gusta el sitio por encanto
  • Que te proponga ir al cine/teatro/concierto: +5 por cultureta
  • Echar un polvo: +5 por consumación. Se podrán sumar de 0 a 5 puntos por valoración subjetiva del polvo y además:
    • Si se han hecho cosas nuevas en el polvo: +2 por innovación
    • Si ha durado menos de 15 minutos: -3 por prisa
    • Si él no se corre: +2 por generosidad
    • Si tú no te corres: -10 por agonía
    • Si ha habido gatillazo: -10 por pifia
    • Si se ha remontado un gatillazo: +12 por bravura
    • Si hay conversación agradable post polvo: +1 por encanto
    • Si no hay conversación o es aburrida: -2 por mudez/plasta
  • Traer pasteles, bebida o golosinas cuando venga a echar un polvo: +5 por detallista
  • Darte plantón a última hora para un polvo: -10 por desconsuelo
  • Conversación de whatsapp de contenido no sexual: +1 por interés
  • Si se llegan a 5 conversaciones no sexuales en una misma semana: -10 por pesado
  • Si pronuncia la fase “tenemos que hablar”: -20 por alarmista
  • Por cada amigo tuyo que conozca o por cada amigo suyo que conozcas: +1 por social
  • Por cada 30 minutos que llegue tarde a una cita: -1 por paro
  • Por cada película que te ponga que te guste: +0.5 por afinidad
  • Por una foto guarrilla mandada sin venir a cuento: +1 por espontaneidad
  • Si se queda a dormir y te despierta con una mamada: +10 por amor
  • Si se va a tu casa a las 6am cuando los dos salís de una discoteca sin haber ligado: +3 por oportunismo
  • Si te lleva a un garito que no conocías y te gusta: +1 por nuevos horizontes
  • Por cada caña compartida: +0.5 por amistad etílica
  • Por una borrachera compartida: +3 por deliriuns tremens
  • Si va muy borracho para follar: -5 por inconsciencia
  • Si hacéis un viaje juntos: +10 por turismo
  • Si te pasa una ETS: -30 por golfo
  • Si se queda a dormir y sabe abrazar/ser abrazado: +1 por cucharita
  • Preparar la cena/comida juntos: +1 por cocinitas
  • Si tenéis una bronca/pelea: -10 por hostilidad
  • Si llevas más de un mes sin quedar con él: +3 de respeca
  • Si te acompaña a IKEA: +4 por aguante

Como llevar de manera manual la clasificación puede ser un tanto tedioso, desde pensamientos pastosos vamos a lanzar una iniciativa de crowdfunding para desarrollar una aplicación para Android/iPhone que automatice el proceso.

¡Disfruten de sus follamigos y tengan claras las prioridades gracias a la liga fantástica de los follamigos!

Sabes que tu follamigo va a ascender a novio si…

Sabes que tu follamigo va a ascender a novio si…

  • Tiene un cepillo de dientes suyo en tu cuarto de baño.
  • Le compras los cereales que le gustan para desayunar.
  • Tienes el número de teléfono de su madre o la tuya tiene el suyo.
  • Hay la confianza suficiente para que uno mee en la ducha estando juntos.
  • Saluda a tus vecinos por su nombre.
  • Pides comida china sin preguntarle lo que le gusta.
  • Sabes cuando unos calzoncillos suyos son nuevos.
  • Tienes apuntado su DNI por alguna parte.
  • Pone lavadoras en tu casa.
  • Cuida de tu mascota/plantas de marihuana cuando te vas de viaje.

Si se cumplen dos de estas diez afirmaciones tu follamigo va a ascender pronto a la categoría de novio. Si se cumplen tres o más ya es tu novio aunque no lo sepas.

Presentando a los novios

Ahora que se acercan las fechas navideñas (cada vez antes gracias a El Corte Inglés) muchos están pensando en hacer las presentaciones oficiales de sus novios a sus familias, amigos, y compañeros de trabajo. Cuando el susodicho a presentar es “el novio marica” de un marica la expectación crece. A las típicas preguntas de ¿será guapo? ¿serán felices juntos? habrá que añadir ¿tendrá pluma? ¿se darán besitos delante de nosotros? ¿quién dará por culo a quién?, etc… También hay que sumar el componente meramente egoísta, porque un novio no es solo para ti, no, tus familiares y amigos también esperan algo de él. A quién no le resultan familiares estas frases:

  • “Ay, a ver si el niño ya que es maricón se nos casa con algún médico, que tu padre está ya con los achaques”
  • “Oye, tu novio ese que está tan cachas podría venir a echarnos una mano con la mudanza”
  • “Nene, que er Johny se ha echado un novio con coche que nos puede llevar al Fabrik”
  • “Uy, si su novio es un encanto y como está metido en cosas de moda nos consigue siempre pases para los desfiles”

Los padres, en general, ven con buenos ojos que sus hijos maricas se echen novio, mucho más que sus hijas, principalmente porque piensan que así van a sentar la cabeza y van a dejar esa vida de perversión y lujuria que, sin decirlo, creen que llevan. Si además es hijo único aparecen esperanzas de compensar carencias vitales que pudieran haber tenido con su hijo:

  • “uy, es un tío, igual puedo ver los partidos del Madrid con él, porque con mi hijo na de na”
  • “¿y si es muy afeminado podré comentar con él el ¡Hola!? ¿le gustarán los musicales?”
  • “esperemos que sepa cocinar, porque a este niño entre su padre y yo lo hemos hecho inútil”

Los amigos solteros suelen tener una inquietud principal: que el novio no les secuestre a su amigo y dejen de verlo durante los 2 años que dure la relación. Además, en los grupos de amigos “frikis”, siempre estará la pregunta de “¿será uno de los nuestros o será rarito?”. Por “uno de los nuestros” se entiende que comparta el frikismo que les une a ellos ya sea ver todas las películas que echen al mes en la filmoteca, jugar a todos los juegos de Mario o no perderse ningún concierto de música barroca de la ciudad.

Para los amigos emparejados la cosa cambia y las prioridades son que cocine bien, sea buen anfitrión y que tenga coche para apuntarse a las escapadas de parejitas que organizan una vez al trimestre.

Los exnovios quizá sean los más problemáticos. El antiguo novio, despechado en el fondo, irá a buscarle pegas al nuevo novio (pues está fofo, no sé que le ha visto, tiene pinta de follar mal, etc…) y  porque el nuevo novio siempre lo va a mirar con algo de celos (¿todavía sentirá algo por él?).

Con todo esto el momento de la presentación es bastante tenso: unos esperando que se cumplan sus expectativas y el otro intentando cumplirlas lo más buenamente posible. Para las presentaciones hay que intentar evitar:

  • Las comidas/cenas. Hay gente que no se siente a gusto comiendo entre desconocidos. Además uno no se puede mover del sitio. No hace falta decir que presentar al novio a la familia en la cena de Navidad es la peor idea posible.
  • Los viajes. Eso de llevarte al novio de viaje con los amigos suena muy bien en un principio pero es un tanto arriesgado ponerlo a convivir con otra gente con la que no sabes de antemano si va a congeniar.
  • De copas (esto para los amigos, pero si te llevas a tus padres de copas con tu novio merecéis un premio los cuatro). No suele ser buena idea conocer a alguien por primera vez borracho por mucho que tu novio y tú os conocierais borrachos como monos.

Por contra son recomendables:

  • Los encuentros casuales. Queda de lo más natural y apropiado
  • Un concierto, un cine, un partido…: Compartir una afición es una buena manera de empezar.
  • Las cañas y las meriendas. Son versiones “light” de las comidas y de ir de copas.

Finalizamos con unos cuantos consejos generales:

  • Si el novio a presentar está en paro avisad antes para evitar el momento incómodo de la pregunta “¿a qué te dedicas?”. Si no tiene estudios, igual.
  • Si hay una gran diferencia de edad (maduritos o niñatos) avisad también antes. No queremos caras de sorpresa indisimulables.
  • Informa antes a tu novio de lo que se va a encontrar. Conviene saber si el padre es un facha o tal grupo de amigos son perroflautas totales y van a mirar mal a cualquier pijo. No queremos que se esconda ni que mienta pero sí al menos que lleve las defensas preparadas.
  • Si no has podido evitar la comida/cena de presentación y tu novio es rarito para comer infórmate bien antes del menú o avisa de sus rarezas. No hay una peor impresión que un “eso no me gusta”/”no puedo comer hidratos de carbono por las noches”.
  • Durante la presentación saca temas en los que sabes que tu novio va a quedar bien y va a gustar a los presentes.
  • Estableced previamente palabras secretas para avisar de que la conversación va mal por ahí. Ejemplo, palabra clave “bitterkas”: 
    • Padre: ¿Y vives de alquiler?
    • Novio: Sí, es que lo de comprar una casa a mí siempre me ha parecido una locura…
    • Hijo: Mamá, ¿tenemos bitter kas? Es que, ¿sabes? Pedro es la única persona que conozco que le gusta el bitter kas…
    • Madre: ¿Sí hijo mío? Pero si eso es muy antiguo….
    • Acabamos de evitar un momento tenso porque los padres están entrampados hasta las orejas con dos hipotecas que difícilmente pueden pagar. Conviene elegir palabras clave que por sí solas puedan abrir un hilo nuevo de conversación como “Facebook” o “Cleopatra”
  • Si os conocisteis de una manera de la que os avergonzáis (en una orgía, poniéndole los cuernos a tu anterior novio, por el grindr, etc…) llevad bien preparada la historia falsa. Con los nervios todo puede fallar.
  • Id follados a la presentación, las tensiones sexuales en esos momentos no ayudan nada y además iréis más relajaditos.

¡Mucha suerte a todos!

30 situaciones morbosas antes de los 30

Todo el mundo hace su lista de las 30 cosas que tiene que hacer antes de cumplir los 30. Esta es la versión golfa que unos cuantos maricas hemos reunido para la ocasión.

  1. Acostarte con un profesor tuyo. +2 por empatía si es en la propia universidad.
  2. Follarte a un hetero. +2 por riesgo si está su novia en la misma casa.
  3. Tener sexo en un medio de transporte público.
  4. Acostarte con el padre de un amigo. +1 por desvergonzado si se lo cuentas a tu amigo.
  5. Follar en los baños de una discoteca o probador. +1 si uno de los dos consigue correrse antes de que os pillen.
  6. Tirarte a un tío y a los pocos días a su padre. Si después del polvo confiesas con un “¿sabes que follas mucho mejor que tu hijo?” ganas +4 puntos por jefe.
  7. Que te la coman mientras ves un partido de fútbol. +2 si consigues correrte justo cuando tu equipo marca.
  8. Tirarte a un cura o a un policía. Los militares no cuentan, hay demasiado marica ya.
  9. Follar en un cuarto oscuro o sauna.
  10. Insinuarte sexualmente en una entrevista de trabajo. +2 si lo consigues. +4 si consigues además el trabajo
  11. Ligarte a un chico por la calle solo con la mirada y acabar su casa follando. O en la tuya. +1 si llevaba gafas de sol.
  12. Hacer de voyeur. +1 por integridad si consigues no unirte a la fiesta.
  13. Jugar con tu pareja a las películas porno: poner una y que cada uno elija al principio un actor y hacer todo lo que haga. +2 de realismo si conseguís correros a la vez que los actores.
  14. Hacer un trío con dos perfectos desconocidos. +2 por tradicional si la cosa surge espontáneamente y no de una cita por internet.
  15. Follar con un repartidor, electricista, revisor del gas etc… que venga a casa.
  16. Atar a alguien o que te aten durante el sexo. +2 por auténtico si son nudos marineros.
  17. Elegir con un chico en un sex shop el consolador que vas a usar inmediatamente después con él. +1 de pericia si consigues que lo pague él.
  18. Jugar a un juego sexual con cartas. +1 de casticismo si es con una baraja española.
  19. Follar en tu lugar de trabajo. +2 de peligrosidad si trabajas de cara al público.
  20. Participar en una orgía con más de 4 personas. +2 de popularidad si son más de 8.
  21. Tirarte a alguien que salga en la tele. +3 por honestidad si delante de tu familia aparece en la tele y dices “a ese me lo he tirado yo”.
  22. Comerle la polla a tu novio mientras habla por teléfono con su madre. +1 de sigilo si la madre no se entera.
  23. Follarte a dos hermanos. +2 por incesto si es a la vez. +3 por suerte si además son gemelos.
  24. Grabarte un vídeo mientras follas. +2 de avances tecnológicos si lo emites en directo.
  25. Probar al menos 3 razas diferentes en la cama. +2 de globalización si son más de 5.
  26. Participar en un juego de roles amo/esclavo. +2 de versatilidad si se intercambian los papeles.
  27. Follar en las zonas comunes del edificio. +1 de valentía si es la casa de tus padres.
  28. Follarte a 3 personas con el mismo nombre en una misma semana. +1 de cábala si es un nombre judío.
  29. Follarte a alguien del partido político contrario.
  30. Follar el día de tu 30º cumpleaños

Echen las cuentas de lo que han cumplido y cuántos puntos de bonificación obtienen.

Dormir con amigos: versión marica

El asunto de dormir con un amigo, cuando se es marica, es un tema complicado.Si fuera con un follamigo no habría problema alguno y simplemente a follar. Pero ¿qué pasa cuando la otra persona es un amigo de esos con los que (normalmente) uno no folla? Este es el primer problema: la incertidumbre. Esta incertidumbre es casi total cuando es la primera vez que ocurre la situación: ¿él querrá un poco de mambo? ¿quiero yo un poco de mambo?. Aunque exista una predisposición previa a no follar (“es un amigo, no se puede follar”) una serie de condicionantes intentan inclinar la balanza hacia el lado del amor carnal:

  • Cuando uno duerme en casa ajena no suele llevar el pijama consigo por lo que toca dormir en gayumbos. Ante esto, el anfitrión debe, por cortesía, hacer lo mismo. +5 puntos por erotismo
  • Si alguien está durmiendo con un amigo es muy probable que esa noche no haya follado y a esas horas las hormonas suelen estar por todo lo alto. Si a esto le sumamos la sana tradición española de “una paja y a la cama” que no se puede cumplir por estar en compañía todo apunta a que apetece sexo. +5 puntos por nocturnidad
  • El roce: está demostrado que cualquier gay entre los 16 y 65 años sufre repetidas erecciones con el contacto de otra piel masculina sea quien sea. +5 puntos de instinto animal.

Con todos estos condicionantes previos nos encontramos una situación que tiende ya de por sí al sexo. Ahora toca sumar la predisposición personal de cada uno:

  • “Pues a este amigo siempre me lo he querido tirar yo”. +5 puntos de reto
  • “¿Cómo tendrá la polla? ¿Cómo follara?”. +5 puntos de curiosidad
  • “Joder, así no hay quien duerma, qué tensión. ¿si echamos un polvo me relajaré y podré dormir?. +5 putos de finalidad resolutiva

Además, dependiendo de la amistad, el cariño y la sobonería de cada uno, pueden aparecer conceptos como el “vamos a dormir abrazaditos” o “mimitos en el pelo” que resultan en +15 puntos de roce extremo.

Llegados a este punto pueden suceder varias cosas:

  • que los dos, sabedores de la peligrosidad de la situación, decidan imponerse a los condicionantes y evitar tener sexo a toda costa yéndose cada uno a un extremo de la cama y fingir en seguida que están dormidos.
  • que los dos se inclinen claramente por follar. En este caso no hay mucho problema porque se notará pronto y todo acabará en un polvo feliz entre amigos.
  • que uno quiera follar y el otro no. El que quiere tendrá que dar el primer paso (o no darlo y quedarse en la opción dormir tenso) y el otro lo rechazará de la manera más elegante y menos hiriente posible: haciéndose el dormido.
  • que uno quiera y al otro le dé un poco igual. El que quiere tendrá que dar el primer paso y el otro, si sucede, aceptará y si no pues a dormir.

Excepto en la primera de las situaciones descritas en todas las demás hay que dar un primer paso que viene a ser el equivalente de “meter boca” o “robar el primer beso” de una situación amorosa normal. Sin embargo, entre amigos este primer paso ha de ser cauto y lento si se quieren evitar situaciones tensas en caso de que la otra persona no esté por la labor. En general, este primer paso suele ser lento y delicado: extender los mimitos al cuello si ya se habían empezado o iniciarlos si no se había hecho aún y poco a poco ir extendiendo los mimos y los manoseos. El punto clave para distinguir los mimos entre amigos de un “vale, vamos a follar” es claramente un rabo duro. Pero de nuevo estamos con la incertidumbre. Si se está tanteando a ver si la otra persona quiere o no no se puede tocar el rabo directamente. Aquí ya entra la habilidad personal de cada uno pero hay varias opciones:

  • Un cambio disimulado de postura a ver si con la pierna u otra parte del cuerpo se puede detectar la erección
  • Un “me voy a pegar un poquito más a ti a ver si de una vez notas con la espalda que tengo el rabo durísimo y me metes boca ya”
  • Descender las caricias poco a poco hacia el ombligo, por esos pelillos maravillosos hasta llegar lentamente al rabo duro (porque estará duro seguro)
  • Conducir la mano del otro para que toque de una vez el rabo y no tanto cuello y ombliguito.

Una vez tocado el rabo y comprobado que está duro (y si no está duro se recomienda la visita al urólogo) solo son posibles dos resoluciones: un “no no, esto ya no tío, que somos amigos y mejor dejarlo así” ante la que solo cabe la indignación al grito de “calientapollas, pues haberme parado cuando iba por el cuello” y el maravilloso polvo amistoso.

Por supuesto que todo este juego previo, estos preliminares entre amigos, se pueden saltar con un simple: “oye, ¿y por qué no echamos un polvo?”. Es mucho más práctico pero también pierde un poco la gracia de la incertidumbre. Dicen que la confianza a veces da asco.

En cualquier caso, si la cosa ha terminado en polvo, queda un momento complicado: el día después. De nuevo más incertidumbres:

  • “¿Cambiará esto nuestra amistad?”
  • “¿Repetiremos?”
  • “Joder, qué bien hemos follado… ¿y si nos hacemos novios?

La opción de no comentar nada al día siguiente viene a ser un acuerdo tácito por el que los dos quieren mantener la relación de amistad como si no hubiera pasado nada y repetir la incertidumbre la próxima vez que duerman juntos como si fuera la primera vez. Los lamentos del tipo “joder, anoche se nos fue la olla” a parte de un polvo regulero indican que esa persona no podría llevar una relación de follamistad con un amigo-amigo y que mejor no se repita (aunque quién sabe). Si se vuelve a follar por la mañana tampoco es indicativo claro de nada excepto de que los dos están más salidos que un mono. Finalmente, si uno de los dos se pone cariñoso, ay, quizás estemos ante el principio de una bonita relación.

Se folle con ellos o no, en pensamientos pastosos les recomendamos que tengan muchos amigos y disfruten de ellos en estos tiempos de crisis.

 

 

Medidas, pollas y otras cosas del montón

Vivimos en un mundo en el que todo se cuantifica y se mide: ¿cuánto ganas al mes? ¿cuántas matrículas de honor has sacado? ¿cuántos escaños tiene tu partido?. El mundo sexual no iba a ser menos: ¿cuánto mides? ¿cuánto pesas? ¿cuántos años tienes? y por supuesto ¿cuánto te mide el rabo?. Estas, como todas las medidas, solo nos dan una información inexacta a falta del contexto: no es lo mismo ganar 50.000 euros al año trabajando 12 horas al día que ganar 40.000 trabajando 8 y con 2 meses de vacaciones. Tampoco es lo mismo medir 180 cms y pesar 80Kg teniendo tripilla que teniendo unos músculos generosos.

Pero la más inexacta de todas las medidas es la medida de rabo. La gente tiene a medir el rabo en cms de longitud. ¡Qué error! ¡Qué poco dice de un rabo su longitud absoluta! Algunos, para que no les cuelen (nunca mejor dicho) un rabo largo y finito exigen también la medida del grosor… pero ¿qué? La circunferencia, se entiende, porque la opción de medir directamente el radio o el diámetro no es muy agradable por lo incómodas que resultan las disecciones.Los más duchos en matemáticas podrán, sin embargo, calcular radio y diámetro a partir de la circunferencia.

Una medida alternativa a la longitud y circunferencia combinadas sería la diagonal (aproximando con una base cuadrada). Sí, como en las teles. Pero… ¿quién entiende una diagonal correctamente? ¿La gente usa el teorema de Pitágoras para calcular las longitudes del los lados? Además, las televisiones (ahora) tienen una proporción constante de 16:9 y las pollas… todos sabemos que no. Sería necesario por tanto incluir diagonal y proporción. La ventaja de esta medida doble es que la proporción es uno de los factores que hacen más bonita una polla, ay esas maravillosas 5:1. Si esta medida triunfa y empezamos a medirnos las pollas con diagonales, un pequeño consejo: no hagáis como con las televisiones y no uséis pulgadas. En España nadie tiene ni idea de cuanto es una pulgada excepto los que maricas que se meten a muchas webs porno americanas que hablan de pollas de 8 pulgadas. Podríamos concluir como anécdota que en España, solo los maricas son capaces de hacerse una idea de cuánto mide realmente una tele de 42″.

Otro problema añadido a la hora de medir una polla utilizando longitudes es que estas no suelen ser regulares y las hay muy anchas por la base y finitas por la punta (pollas piramidales) y viceversa (pollas champiñón). Si una polla es un objecto de tres dimensiones… ¿por qué no medir su volumen y decir que una polla mide unos gloriosos 120 cm³? Por el mismo problema de antes, una polla no es una figura geométrica regular. La única aproximación matemática posible sería describirla mediante agregados volumétricos, cada uno dado por una integral doble. El uso de este tipo de medida queda relegado a ingenieros freaks.

Es por tanto prácticamente imposible utilizar una medida única para describir una polla. Será pues necesario dar una serie de datos esenciales que, además, ayudarán a describir mejor su aspecto y comportamiento. Las medidas propuestas para esta descripción definitiva son:

Geometría

  • Centímetros de la longitud desde la base al capullo
  • Centímetros de la altura del capullo
  • Circunferencia en la base
  • Circunferencia antes de que empiece el capullo
  • Circunferencia de la base del capullo
  • Ángulo que forma en erección con la línea vertical imaginaria trazada desde el ombligo a la base (también conocido como “¿parriba parriba?”)
  • Ángulo que forma en erección con la línea horizontal imaginaria trazada desde el ombligo hasta la cadera derecha (también conocido como “¿para qué lado calzas?”)

Comportamiento

  • Tiempo mínimo de reposo a empalmada 100% (también conocido como el coeficiente Alonso)
  • Número de libros de Harry Potter que aguanta colgados sin caerse (también conocido como enhiestidad, que es una palabra que solo se usa para árboles y para pollas)
  • Humedad relativa tras una hora de besitos (si no tenéis un medido de humedad otra medida alternativa es el diámetro del cerco que deja el líquido preseminal en los gayumbos tras esa hora de besitos).

Aspecto

  • Coeficiente de contraste del color con el resto de la piel (también conocido “como culito blanco, polla morenota”)
  • Marcado de venas y arterias en proporción a su tamaño (también conocido como venosidad)
  • Código pantone del capullo

Dejamos fuera deliberadamente cualquier característica relacionada con la lefa porque eso da para otro post. Si se les ocurre alguna otra medida no duden en añadirla en los comentarios.

 

La entrevista

Esta es, creo, la primera vez que se habla aquí de televisión. O por lo menos que algo sucedido en televisión da pie a una reflexión pastosa sobre algo más profundo (de cosas profundas sí se ha hablado aquí muchas veces).

Hoy, después de ver el tercer partido de la final de la liga Endesa entre el Madrid y el Barcelona, dejé la televisión puesta mientras llamaba por teléfono a mi padre para comentar el partido. Mientras hablaba con él vi que comenzaba una entrevista a Serrat y Sabina en el mismo canal. La cosa prometía como para quedarme viendo la televisión más allá de mis vicios deportivos. Además de amar la música y la poesía de Serrat y Sabina ambos me parecen dos tipos tremendamente divertidos e interesantes. La entrevista la hacía Julia Otero. De ella no tengo una opinión demasiado formada: solo que me ha parecido una periodista decente cuando la he escuchado en la radio y creo recordar haberle visto una entrevista a Manuel Chávez que me hizo gracia.

La desilusión ha sido tremenda. No solo porque en general la entrevista me ha parecido fallida, sino sobre todo por el tremendo potencial desperdiciado. Cuando se tienen a dos genios juntos, que solamente hablando entre ellos pueden llenar una entrevista de una hora con diálogos maravillosos, y te dedicas a interrumpirlos y a intentar llevarlos por un camino marcado la cosa hace aguas por todos lados. Quizás, como dice el gran Félix, el problema es del formato, que obliga a insertar un montón de preguntas pregrabadas de personajes famosos con mayor o menos interés sin dejar ninguna fuera. En cualquier caso a mi me ha dado la sensación de que Julia Otero ha estado bastante impertinente interrumpiendo a mis ídolos con malas maneras y sobre todo para no llevar el asunto a nada más interesante de lo que interrumpía.

La entrevista es, probablemente, el género literario más complicado. Primero porque tiene dos autores: el entrevistador y el entrevistado y escribir una obra entre dos es muy complicado. Exige sintonía y complicidad. Además es recomendable que  ambos estén a la altura. Tampoco es que a un genio solo le pueda entrevistar otro genio. Pero sí al menos, ante un genio, el entrevistador ha de ser suficientemente humilde para dejar que sea el entrevistado el que lleve la voz cantante.

Entrevistar a gente mediocre o aburrida es bastante más fácil, claro. Basta tener un poco de gracia (o un equipo de guionistas con gracia) para sacar adelante una entrevista y que al menos resulte un poco graciosa o entretenida. El problema de este modelo de “da igual lo que tu digas, que yo voy a meter mis chistes” es que está todo tan preparado, tan guionizado, que resulta muy artificial. Ahí tenemos por ejemplo las entrevistas que hace Buenafuente: puedes pasar el rato con ellas cuando el entrevistado es aburrido pero resultan insoportables cuando el entrevistado tiene cosas interesantes que decir. Recuerdo el caso de Buenafuente entrevistando a los gloriosos Les Luthier en los que el catalán daba vergüenza ajena intentando sacar aquello adelante metiendo sus chistes ante unos tipos infinitamente más graciosos que él que solo podían mirar perplejos aquel esperpento. Por no hablar de las entrevistas de Fuentes en las que los entrevistados tenían que aprenderse un guión con anécdota incluida. Y no, no vamos a hablar de “El hormiguero”. El nivel máximo de mierda que puede soportar este blog es Manel Fuentes, más no.

Para quitar el mal sabor de boca de esta mala entrevista les dejo con la más gloriosa y divertida que le he visto yo a Joaquín Sabina. Se la hizo Jaime Bayly que es un peruano divertidísimo y que tiene muchos puntos en común con Sabina: también escribe (en su caso novelas y algunas no están mal), también dejó la coca y también tiene dos hijas con su primera mujer. Aunque Bayly es homosexual, lo que lo hace mucho más divertido. Son amigos y la complicidad hace que la entrevista fluya sola:

Y ya que he cogido carrerilla les voy a poner otra entrevista de Bayly que me encanta: a Enrique Iglesias. Alguno pensaréis: ¿estás loco pastoso? ¿cómo puede ser una entrevista a Enrique Iglesias interesante? Pues lo es. Enrique Iglesias es un chico divertidísimo y encantador (como no podía ser menos con ese padre que tiene), muy conocedor de sus limitaciones y aquí con Jaime, que también es amigo se sincera y se abre completamente. Además las bromas que se hacen sobre tamaños de pollas y amantes no tienen precio:

(el resto de la entrevista está aquí: parte2 parte3 parte4)

Otras entrevistas muy buenas son las que hace Luis Alegre a sus amigos del mundo del cine nacional (el mote de Pepín Bello del cine español es merecidísimo). A mi especialmente me gustan las de Antonio Gasset (sí, el “feo” de Días de cine) y Juan Echanove (otro par de tipos geniales):

De Alegre pueden buscar otras en youtube que no están mal: la de Maribel Verdú, que resulta ser una mujer bastante maja y simpática y la de Fernando Tejero si quieren comprobar que es una marica pre-vieja llena de manías.

Y terminamos con un toque cultureta: la entrevista que Soler Serrano le hace a Julio Cortázar 1977. Sí, está en blanco y negro. Pero a cambio les dejaban fumar y beber whisky durante la entrevista. 2 horazas gloriosas llenas de literatura y humanidad: