Recuerdos: desayunos y canciones

 

Del mismo modo que la imaginación vuela inventando historias fantásticas o tristes nuestra capacidad para recordar también vuela entre nuestros recuerdos, saltando de unos a otros, contando historias al igual fantásticas o tristes según sea la ruta trazada.

Hoy hablaba yo con un chico (que tiene pendiente dormir en mi cama) sobre el café. El empezó a tomar café cuando vivió un tiempo con sus abuelos y su abuela le despertaba todas las mañanas con el café calentito. Yo pensé que me encanta preparar el desayuno a la gente que duerme conmigo. Recordé todos los cafés que he preparado. Recordé que antes yo no tomaba café. Pensé en qué desayunos me habían preparado a mí y caí en la cuenta de que el primer tío que me follé me hizo el desayuno. Reconstruí en mi mente aquella historia curiosa y apasionante de la que aquí solo conviene contar el final:

Yo quería irme sin más al acabar de follar. Me pidió que al menos le dejara prepararme el desayuno. Mientras él lo preparaba me quedé dormido en su cama. Me desperté a mediodía junto a él y la bandeja con el desayuno preparado sobre una silla. Hui sin probar el desayuno, negándome a darle mi número de teléfono con alguna excusa y mintiendo con que nos volveríamos a ver la semana siguiente en la misma discoteca. Me porté mal con él.

Pensando en mi primer polvo con un chico no fui capaz de recordar su cara; nunca podré encontrarlo para pedirle perdón por portarme mal o para darle las gracias por aquel polvazo que yo tanto necesitaba. La historia que mis recuerdos entretejían se iba volviendo triste. Apareció ante mí una conclusión de psicoanalista barato: cada vez que preparo el desayuno a algún chico estoy, de alguna forma, intentando pedir perdón y darle las gracias a aquel chico que quería ser actor y me preparó un desayunó que yo no probé.

Sin darme cuenta había estado escuchando las primeras canciones de Ismael Serrano. Recuerdos de mi infancia con mi hermano escuchándolas en la radio o en aquel primer cd que le traerían los reyes. De esas canciones salté inconscientemente a otras de esa generación de cantautores españoles y posteriores: Paco Bello, Luis Ramiro… Recuerdos de escucharlos en directo en el Libertad 8. Recuerdos de los cuentacuentos que allí disfruté. Recuerdos de cuando yo contaba cuentos. Y así mis recuerdos llegan a otro cantautor, Andrés Lewin, y me descubro escuchando canciones que formaron parte de una parte de mi vida. Miro por la red. Veo que han hecho un musical con sus canciones en colaboración del gran Alejandro Martinez, al que recuerdo poniendo música a Jaime Gil de Biedma. Encuentro el twitter de Andrés.

Y la historia que han contado mis recuerdos y empezó con el café acaba siendo una historia feliz.

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4 thoughts on “Recuerdos: desayunos y canciones

  1. Nils says:

    qué historia más bonita!!
    me sigues pareciendo todo un misterio!! la de historias que tienes por contar 😀

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