La pluma

Complicado tema el que traemos hoy al blog: la pluma. La RAE (sí, esa misma que dice que el matrimonio es unión entre hombre y mujer y adulterio es entre persona casada y otra de distinto sexo que no sea su cónyuge)  define la pluma en su 17ª acepción como afeminamiento en el habla o los gestos de un varón. Esto es, un hombre con gestos de mujer o que hable con una entonación típica de mujer. Siguiendo la tradición de rigor científico de este blog vamos a intentar realizar un estudio más profundo sobre qué es la pluma, su percepción, sus tipos y su relación con el entorno.

Percepción

Uno de los principales problemas a la hora de hablar de la pluma es la percepción que que tiene el individuo (heteros incluidos, pues la pluma no es exclusiva de los maricas aunque sí mayoritaria) de su propia pluma. En general uno no se da cuenta de la pluma que tiene sino que son los demás los que se la hacen notar. Así las típicas descripciones que se pueden encontrar en múltiples perfiles de “cero pluma”, “masculino”, “sin plumas”, “pinta hetero” suelen tener muy poca credibilidad (probablemente una de las mentiras maricas más extendidas junto con el “chupa, chupa que yo te aviso” y el “yo busco algo serio”).

Escala de pluma

A la problemática de identificar la pluma se añade la dificultad de medirla. La pluma no es una característica marica que se pueda medir como los centímetros de polla (aunque ese es un tema del que este blog tiene pendiente hablar largo y tendido), la edad, la altura o el peso. ¿Un poco de pluma? ¿Lo normal? ¿Mucha?. Difícil cuestión. Quizá sea mucho más útil establecer distintos tipos de pluma ante los  que cada cual establezca su tolerancia.

Tipos de pluma

  • Pluma estática: es aquella que se puede observar con una simple foto. Es un gesto facial fácilmente reconocible.
  • Pluma andarina: también conocida como pluma “pitipiti”, es aquella que queda en meridiana evidencia al ver al sujeto caminar y la forma de contornear las caderas como si estuviera en una pasarela. Es más fácil se observar desde atrás.
  • Pluma gestual: también conocida como “se me ha caido el helado” por el gesto de mano girada tan propio de esta pluma.
  • Pluma oral: es aquella que queda evidente por la forma de hablar. Se caracteriza por una tesitura de voz aguda, una entonación ascendente-descendente y un cierto arrastre de las vocales. A veces va unida a una tendencia excesiva al grito.
  • Pluma léxico-gramatical: se da en aquellos individuos que tienen una preferencia notoria para referirse a ellos mismos en femenino y el abuso de vocablos como “tía”, “o sea” y “que fueeerte”.
  • Pluma de baile: se manifiesta únicamente bailando, generalmente imitando coreografías de grandes divas y vedettes a la perfección.
  • Pluma estilística (que no estilográfica): consiste en incorporar al estilismo personal elementos asociados aún a las mujeres: bolsos, maquillaje, pendientes de perlas, etc…

Evolución

La pluma, al contrario que otras características maricas puede sufrir evolución en un mismo individuo (y no, el tamaño del pene no cambia por mucho que compréis en la teletienda). Esta evolución puede darse en ambos sentidos: para aumentar la pluma o disminuirla. Diversos estudios sociológicos consideran que, del mismo modo que los acentos locales, la pluma se puede contagiar en función del entorno social. Así si una persona con una moderada pluma inicial empieza a rodearse de maricas con más pluma, será normal el contagio dependiendo de la predisposición. Esto suele ser más frecuente en las etapas adolescentes y postadolescentes en las que el individuo es mucho más influenciable.Además, existen determinados grupos sociales donde la pluma no solo está bien vista sino que es casi condición necesaria para pertenecer a ellos (modernas, huesilocas, etc…)

Del mismo modo la pluma se puede corregir, y personas con mucha pluma pueden intentar ocultarla hasta que evolucionen a un nuevo estado. Sin embargo en esos casos queda siempre lo que se llama la pluma latente. Para identificar esta pluma latente los mejores métodos son:

  • Hacer que el individuo cante. Con la concentración en la música la parte consciente se relaja y salen a relucir los instintos más naturales
  • Dar un susto. Esto provoca una reacción rápida y casi subconsciente, que en los cosas de pluma latente derivan en un gritito agudo.
  • Esperar a que el sujeto rompa un plato (literalmente) y observar su reacción.

Plumofobia

Es ampliamente conocida la aversión que la pluma provoca entre los sectores más conservadores de la sociedad, incluso en aquellos que aceptan el fenómeno homosexual sin mayor reparo. Un buen ejemplo de esto son esas madres que dicen “si a mí me parece muy bien que seas gay, hijo mío, pero no que te vistas como esos“.

Lo realmente curioso es lo extendida que está esta plumofobia entre los propios maricas: “yo me comeré pollas, pero no soy una loca“. Es aceptable que cada uno tengas sus gustos personales. Del mismo modo que unos prefieren las pollas grandes y otros las pequeñas otros preferirán a los tíos con pluma o sin ella. Lo más chocante aquí es ese odio tan excesivo a la pluma que pasa a la falta de respeto y al insulto. Sí, esos mismos que se quejan luego de homofobia.

Mitos

Algunos mitos típicos alrededor de la pluma son:

  • Todos los tíos con pluma son pasivos. Falso. Si bien es cierto que existe una ligera tendencia a asociar un rol más femenino con la pasividad no se puede generalizar.
  • A más pluma, más polla. Falso. Del mismo modo que no se ha podido establecer una correspondencia de manera científica con el tamaño de la nariz, los pies o los dedos y el tamaño de la polla, es imposible establecerla a partir de la pluma.
  • Si tiene pluma es gay. Falso. O por lo menos será falso hasta que consiga tirarme a unos cuantos amigos heterosexuales con ligera pluma.
  • Si tiene pluma es una marica mala. Falso. Hay bellísimas personas con una pluma exagerada y a veces hasta bella.

 

Actualización: nos comenta un lector del blog que la RAE ha enmendado su definición de adulterio, y si pulsamos el botón “artículo enmendado” obtenemos el Avance de la vigésima tercera edición en la que se corrige la definición. ¡Muchas gracias!

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4 thoughts on “La pluma

  1. Ailek says:

    Jajajaja… Qué casualidad el tema del blog de hoy… Jajaja
    Muy buena la clasificación, muy buena… Jajaja

  2. Jaja, no. El tema ha salido porque anoche fuimos primero a un bar de osos y luego a una discoteca marica “normal” y estuvimos hablando de la diferencia de pluma que había entre un sitio y otro 🙂

  3. Ozeluí says:

    La prueba de romper el plato me parece genial, simplemente genial, nunca se me habría ocurrido 🙂

  4. Duwie says:

    Querido @ppastosos,

    El carácter ocasionalmente contagioso de la pluma, como muy acertadamente señalas, indica que la pluma puede no ser sino otra convención social más. Algo análogo al gusto por llevar las melenas largas en el caso de muchos de los amantes del heavy, de los ropajes negros y abundantes en remates metálicos que suelen llevar los góticos, o por los caballos y otros tipos de bordados, además de una extraña entonación en los sonidos glotales, frecuentes en el caso de los pijos.

    Hubo un señor llamado Lawrence Kohlberg (un psicólogo más) que realizó una escala analizando los niveles de madurez moral, y le otorgó un grado bastante mediocre a aquellos individuos que anulan las características propias de su personalidad adoptando otros con objeto de una identificación “grupal”. ¿Pudiera ser esta la explicación de la facilidad de contagio de la pluma, con sus diferentes tipologías en función del subgrupo de homosexuales? Pienso que es una explicación probable.

    Con este par de párrafos no deseo otra cosa que aclarar que el rechazo inicial que podemos sentir ciertos homosexuales hacia las plumas exageradas (equivalente al que puede sentirse hacia los modernos excesivos o hacia los góticos de película de miedo) no es otra cosa que la búsqueda de personalidades originales, en cierto modo únicas, que le permitan a uno tener la sensación de “descubrir” a alguien, frente a la común sensación de estar siempre frente a sujetos que siguen siempre los mismos patrones. Y quisiera remarcar que he escrito “rechazo INICIAL” pues, si bien puede que las primeras características percibidas de un interlocutor no sean de nuestro agrado, no hay por qué no intentar profundizar y, puede, descubrir a una persona interesante, o no. Y, por supuesto, el insulto o la ofensa NUNCA está justificada.

    Atentamente, su seguidor Duwie, miembro orgulloso de la Federación Española de Machotes Comedores de Pollas Acompañadas de Torsos y Piernas Sin Depilar, Excepto Que Sean Jugadores de Rugby, En Cuyo Caso Nos Da Igual Cómo Vengan.

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