Quedar con un desconocido para “conocer y lo que surja”

En el mundo marica suele ser muy habitual quedar con desconocidos a través de redes sociales, chats y aplicaciones de puterío para “conocer y lo que surja”. Esto de quedar con desconocidos con la misma orientación sexual solo puede tener tres fines:

  • Echar un polvo: Probablemente la más común de las situaciones. Ya explicamos en otra ocasión que ese “conocer y lo que surja” viene a significar en la mayoría de los casos “si me gustas follamos y si no ni como amigo ni con un palo”.
  • Ampliar el círculo de amistades maricas: Hay gente que con los maricas que conoce en su vida social real no tiene bastante, bien porque se mueva en mundos excesivamente heteros, bien porque su target sea diferente (abogados a los que les gustan bakalas, peluqueras que suspiran por camioneros, etc…) bien porque le falten amigas de las de “te voy a presentar a fulanito que es muy buen partido”.
  • Evaluar candidato a posible novio: Finalmente están los que eso de sacar al novio de su grupo de amistades no va con ellos y necesitan conocer a alguien de cero con el propósito de ennoviarse. Y además no les funciona eso de ligar en discotecas u opinan que en esos antros solo hay mala gente.

Independientemente del objetivo de quedar con un desconocido lo fascinante es el hecho en sí de hacerlo. ¿Cómo comportarse ante alguien al que solo conoces de unas pocas palabras a través de un teclado y que a) te quieres follar, b) te quieres hacer su amigo, c) quieres que se enamore de ti?

 

Reconocer a la otra persona

Porque más allá del primer caso (quedar para echar un polvo) eso de tener la primera cita en la casa propia o de la otra persona se ve como feo. Incluso muchos de los que quedan para “lo que surja” prefieren quedar en un sitio público por dos motivos:

  • Tener escapatoria fácil y rápida en caso de que no le guste el tipo
  • Miedo a que sea un loco que le vaya a secuestrar, robar o algo peor. Como si los locos, asesinos y ladrones no supiera disimular… en fin.

En cualquier caso, al quedar en un sitio público el tema de reconocer a la otra persona siempre es divertido. ¡Cuántos muchachos se ven por el edificio de Telefónica o la plaza de Callao (dos de los lugares favoritos de los maricas madrileños para quedar con desconocidos) mirando ansiosamente a su alrededor y al móvil a ver si ese que se acerca es su príncipe azul!. Aquí las viejas consignas de la época premóvil siguen siendo válidas: “llevo unos pitillos rojos”, “medias negras, bufanda a cuadros“, o “voy con una bolsa del Primark”. Los equívocos están a la orden del día y más de uno se pone a hablar a un verdadero desconocido que está esperando a la novia o a su tía de Cuenca.

La presentación

Los hay que dan directamente dos besos y los hay que dan la mano, muy heteros ellos. A veces algunos confiesan su verdadero nombre, otros esperan al cuarto polvo y otros lo callan para siempre. En el momento de la presentación se resuelven muchas dudas:

  • “Vaya, las fotos que me pasó deben de ser de hace tres años”
  • “Uy, si es un caniiiiijo”
  • “Me encanta su voz”
  • “Joder, por la cam no se le notaba la pluma”
  • “¡Es mucho más guapo en persona!”

¿Dónde ir?

Tras la presentación toca elegir dónde ir. Aquí ya se ponen de manifiesto algunos detalles del carácter. Para empezar se ve quién lleva la iniciativa y quién se deja llevar (el drama es cuando se juntan dos indecisos a los que les da todo igual). Luego, el lugar elegido revela mucho. Por ejemplo:

  • Merendar en el VIPS: poco criterio, poco mundo y muy susceptible al márketing. Seguro que le gusta lady Gagá.
  • Tomar un café en un Starbucks: moderna de mierda a la que no le gusta el café.
  • Al cine: mejor nos estamos callados.
  • Cafetería cuca: un romántico.
  • Bar de cañas de toda la vida: un canalla.
  • A la fnac a mirar libros: ¡cultureeeeeeta!
  • A tiendas de comics, videojuegos… : ¡friiiiiiiiiiki!
  • De cena a algún restaurante de moda: pudiente y muy “in”.

El desarrollo

Si esto fuera una obra de teatro o un guión de cine estaríamos en el segundo acto, ese en el que nuestros personajes, una vez pasadas las preguntas de a qué te dedicas, se van conociendo y acercándose al éxito o al fracaso. Toca hablar de los gustos, de las inquietudes, de los deseos y cada tema planteado, cada respuesta dada van inclinando la balanza a un lado o a otro. Si la cosa dura es buena señal. El alcohol suele ayudar a confraternizar. Los que tienen más experiencia van leyendo el progreso de la situación y pueden aventurar el final. Los más tramposos saben modelar la personalidad que exponen para así encantar a su compañero de juego.

Final

Si la cosa ha ido bien el final será feliz. En caso de ir buscando un polvo esto se traducirá en subir a la casa del que viva solo (que cuidadosamente se ha asegurado quedar cerca de donde vive). En los otros casos en un intercambio de teléfonos (si no se tuvieran de antes), esta vez sí un beso y un “oye, tenemos que volver a quedar”. El fracaso y el final triste están marcados por un “hablamos”.

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3 thoughts on “Quedar con un desconocido para “conocer y lo que surja”

  1. pacopupus says:

    Todo empieza con un ………………. ¿ hablamos?

    Todo termina con un………………tenemos que hablar.

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