Los polvos matutinos

Al hilo de lo que hablábamos por aquí acerca de los empalmes matutinos abordamos ahora el tema de los polvos matutinos o mañaneros.

Un polvo matutino es ese que se echa por la mañana recién despertado después de haber dormido con alguien. Quedan por tanto excluidos esos polvos de amantes que se plantan en casa a primera hora de la mañana a por su ración de sexo (¿Quién no ha tenido un amante que se saltaba la primera hora de clase de la universidad para venir a casa, echar un polvete e irse a la universidad bien follado y relajadito?). A esos podríamos llamarlos polvos vespertinos.

Los polvos matutinos tienen sus características propias, diferentes al resto de los polvos. Para empezar, el polvo matutino se empieza desde cero. En los polvos normales se llega a la cama (o a donde sea que se eche el polvo, que aquí no somos nada aburridos para eso) cuando ambos (o los que sean, que aquí no somos nada aburridos para eso) ya están cachondos perdidos. En los matutinos todo parte de que alguien se despierta primero, se excita con el roce de su compañero aún dormido, y decide despertar al otro y excitarlo. Es una seducción diferente y a veces casi camuflada.

Otra característia importante de los polvos matutinos, impuesta por las circustancias, son los besos. Recien levantado, probablemente después de una noche de copas, no se tiene el mejor aliento del mundo, por eso, a veces, los polvos matutinos evitan los besos en la boca, parte fundamental del sexo. Así que hay que echarle imaginación y besar en otras partes: en el cuello, por todo el cuerpo, como jugando a evitar la boca. Se crea de esto modo una especie de juego de quiero y no puedo que suele resultar estimulante.

Los polvos matutinos son polvos despeinados. Polvos con ojeras. Polvos con resaca. Polvos quizá un poco más sucios en el sentido positivo de la palabra. Son polvos que activan y despiertan más que un café, que despiertan los sentidos a la vez que despiertan al propio cuerpo. Son corridas de semen abuntante acumulado durante toda la noche.

El polvo matutino es la mejor manera de expresar el amor por un amante: no solo fue el polvo de la noche anterior, borrachos y guapos, sino que el deseo perdura. Un te quiero por la mañana es el te quiero más sincero que se puede decir.

Además, el polvo matutino es un recurso de los más sabios, que llevándose a un chico a su casa a las 6 am, borrachos hasta el límite de lo humano, se saben incapaces de terminar un polvo satisfactorio dándolo todo (hay que follar siempre como si fuera el último, dándolo todo) y deciden posponerlo unas horas. Dormir, y tras unas horas de mal sueño pero descansados, echar ese polvo ya de día que se quedo pendiente por la noche.

Una variación del polvo matutino es la llamada “mamada de buenos días“, y consiste en eso, en que uno de los dos, aún enamorado del rabo del otro, y en agradecimiento por la increible noche anterior, decide despertar a su amante de la mejor manera que se puede despertar a un hombre: con una mamada.

Y a vosotros qué, queridos lectores, ¿os gustan los polvos matutinos?

 

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3 thoughts on “Los polvos matutinos

  1. pachom says:

    q sabio! je, a mi me encanta sentir una polla dura apenas abro los ojos, y lo del aliento es horrible, porq ese quiero y no puedo es de lo peor

  2. Niketkynes says:

    A mi me sucede algo muy trágico. Siempre despierto más duro que el monolito de 2001 pero mi cerebro parece una gelatina anestesiada. Creo que hasta las 10 am no se me conecta la sinapsis encefalo-pollil

  3. elmismito says:

    SIEMPRE he pensado que la mejor manera de despertarse es que te la estén comiendo. Y viceversa.

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